miércoles, 25 de enero de 2012

El amargo fruto de la impunidad por Pedro A. García Bilbao


Cuando uno trata de estar informado lee, escucha, reflexiona, ve y toma sus propias conclusiones.
Después de leer este artículo, me he dado cuenta de que 75 años no son nada cuando nada se quiere solucionar, no se trata de ahondar en las diferencias supuestamente insalvables, en las guerras civiles ambos bandos son ,valga la palabra, inciviles , fratricidas, repugnantes ,  atroces ;otra cosa es cuando se ha firmado el armisticio, otra cosa es cuando  se trata de reconstruir la paz;aunque en el caso de España, no vino la PAZ, sino la VICTORIA.
¿Qué pensarán de nosotros en el mundo, en las otras naciones, especialmente en aquellas en que han vivido situaciones similares a la nuestra pero más recientemente, y a las que un juez español, acudió al llamado de los ciudadan@s que pedían justicia, cuando en suspaíses había leyes de amnistía para los que cometieron crímenes contra la Humanidad , que no prescriben?¿Qué pensarán  de nosotros y de nuestros gobernantes pues ellos han obtenido en su mayoría los cuerpos de sus amados  gracias a este juez que sentó en el banquillo y puso las cosas en su lugar para que se llevase a cabo una condena unánime de los culpables, que se levantaron en armas contra el gobierno democrático; pero que ahora lo están juzgando precisamente por hacer este  mismo trabajo pero en su país,que es España?.
Todo es un sinsentido, un grandísimo despropósito o una terrible pesadilla que nos deja sin habla.


Dice el articulista:


« La impunidad del franquismo se extiende hasta el presente. En el profundo desprecio de Esperanza Aguirre por los sindicatos, en el discurso contra los derechos de los trabajadores, en el odio manifiesto a los valores ilustrados y republicanos que la derecha española vomita cada día desde sus puestos en las instituciones, desde ayuntamientos, gobiernos autónomos, pero sobre todo desde televisiones, tertulias, periódicos, lo que hay en el fondo es la vileza de la impunidad. Confusión moral y cinismo son su amargo fruto.
La derecha española no se siente culpable de aquellos crímenes, los siguen considerando como necesarios en su época, y les incomoda sobremanera que se haga un homenaje público a los que hace 70 años supieron luchar por las libertades de todos contra el fascismo. No lo soportan, y les parece una pesadilla que hoy, cuando se ha decretado el fin del estado social y democrático de derecho por la nueva tiranía de los mercados, la memoria histórica de nuestro pasado antifascista pueda inspirar a los luchadores de hoy.»
Este es el enlace a todo el artículo completo:
A mi ya me van faltando las palabras y las lágrimas.
Pero no la memoria, ¡eso jamás! y que nadie confunda   justicia,  reparación y  verdad ; con la venganza o el revanchismo.
 Estoy cansada  de esta palabrería vacía y malvada; porque unos han tenido reconocimiento , se les ha dignificado, otros no,  los otros, españoles también, siguen en las cunetas, en los campos y en fosas perdidas.

1 comentario:

  1. Ánimo Sonsoles, no te canses, no dejes de luchar nunca por lo que crees, máxime si es fruto de la experiencia vivida y el bagaje cultural que la vida te ha dado. Yo nací en el 1972 y no he conocida nada de la época de la dictadura, pero sí puedo decir que a mi abuelo lo tuvieron preso en Sevilla, y "gracias" a los cuidados de sus carceleros, murió pocos años despues de tuberculosis. Que en paz descanse.
    Nunca he tenido claro cual es mí perfil político, pero lo que sí tengo muy claro es que todos aquellos que tienen familiares desaparecidos, lo único que puede mitigar su pena es, al menos, saber donde están sus restos, recuperarlos y honrarlos dignamente. Es una deuda para con ellos, para mitigar su pena cuando murieron de la manera que lo hicieron, quizás pensando en lo que dejaban atrás, esposas, hijos, hermanos, familia...
    Creo que fue "la pasionaria" quien dijo que España no seria España hasta una mitad matara a la otra, y creo que lo dijo sabiamente, viendo qué difícil seria la reconciliación en este pais.
    Es hora de honrar a los muertos, no de olvidar. Si olvidamos lo que sucedió en aquellos horrorosos años, todo volverá a ser lo mismo y yo personalmente no quiero eso ni para mí, ni para aquellos que quedarán cuando yo muera.
    Soy de los que les gusta plantar árboles, no para disfrutar de sus frutos, sino para que mis hijos lo hagan.
    Un saludo afectuoso.

    Guillermo Tirado

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