miércoles, 11 de diciembre de 2013

El hombre que no amo el poder.

Seguro que este es uno de tantos homenajes a Mandela.
A mi me nace del corazón, como a muchos otros que de seguro han tomado el teclado ( o cualquier instrumento de comunicación  o escritura) para estrujar sus sentimientos y recuerdos sobre él.
Fue un gran hombre, no parece decir mucho, cuando hizo tanto y ahí se demuestra por la cantidad de líderes políticos  mundiales y personajes de todo tipo y condición que han acudido a sus funerales; voy a explicarme porqué lo considero así y por ende llegó a ser un GRAN LÍDER.
Ya podrían aprender muchos de los gobernantes actuales de su figura , de sus hechos y de sus dichos.
He comenzado diciendo que fue un hombre que NO AMÓ EL PODER; pero si BUSCO  EL BIENESTAR DE SU PUEBLO, AMO A SU PUEBLO. 
Esto es digno de pensar dos veces como poco.
A día de hoy los políticos buscan agradar a la masa con el populismo o a los poderes fácticos del dinero llámense mercados ,financieros,banqueros o grandes empresarios; Mandela no, él no era así, Mandela VIVÍA COMO PENSABA Y PENSABA COMO VIVÍA.
No existía artificio, sino autenticidad.
Eso es un LÍDER NATURAL, la gente te sigue,cuando hablas callan y te escuchan.
La capacidad de Nelson Mandela de darle vida a su causa a través de la fuerza de sus palabras fue una de las armas más poderosas que lo acompañaron en su lucha por la igualdad , la convivencia , la democracia en Sudáfrica. Esto es extrapolable al mundo entero.
Era un Gran Inspirador con sus palabras , que a su vez llevaba  a sus actos.
El famoso poema, que no es tal,  ávidamente leído en prisión ; que le sirvió para soportar ausencias y adversidades  no es el que Hollywood ha querido "vendernos" ( aunque es igual de hermoso y  significativo  no es  "Invictus" de William Ernest Henley) sino  parte del discurso de Theodore Roosevelt pronunciado en la Sorbona en Abril de 1910, titulado "The Man in the Arena" es el mejor ejemplo de su figura y de su espíritu indomable:

 "No importan los críticos,ni aquellos que muestran las carencias de los hombres; ni en las ocasiones  en que aquellos que hicieron algo, pudieron haberlo hecho mejor.
El reconocimiento pertenece a los hombres que se encuentran en la arena, con los rostros manchados de polvo, sudor y sangre; aquellos que perseveran con valentía; aquellos que yerran, aquellos que tropiezan una y otra vez, ya que no hay victoria sin caídas, esfuerzo sin errores, ni defectos.
Aquellos que realmente se empeñan en lograr su cometido; quienes conocen el entusiasmo, la devoción; aquellos que se entregan a una noble causa, quienes en el mejor de los casos encuentran el triunfo inherente al logro grandioso, y que en el peor de los casos,si fracasan al menos,caerán con la frente bien en alto, de manera que  su lugar jamás estará entre aquellas almas, que frías o tímidas, no conocen ni victoria ni fracaso".

Humilde, realista.
¡NECESITAMOS MUCHOS MANDELAS EN ESTE MUNDO!