martes, 1 de noviembre de 2011

EL DUELO Y EL "HASTA SIEMPRE"

Puedes llorar porque se ha ido o puedes sonreír porque
ha vivido.
Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva  o puedes
abrirlos y ver todo lo que ha dejado.
Tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver o
puede estar lleno del amor que compartisteis.
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío, dar la espalda
o puedes hacer lo que a él o ella le gustaría: sonreír, abrir
los ojos, amar y seguir.

Poema Popular Escocés
Este poema popular escocés resume algunos de los estados por los que pasa una persona cuando tarde o temprano debe enfrentarse a uno de los peores trances de la vida: la pérdida de un ser querido. Todo parece que se desmorona y hasta los pilares básicos que sustentan los valores humanos se tambalean. Todo lo que antes tenía sentido, ya no lo tiene.
El duelo es una de las experiencias más dolorosas que  atravesamos en nuestra vida. Es un proceso lleno de etapas, momentos y tareas a las que hemos de hacer frente.
La muerte de un ser querido es una de las circunstancias más terribles a las que debemos enfrentarnos a lo largo de la vida. A la vez, se trata de una situación por la que irremediablemente hemos de pasar. 
En ocasiones nos puede parecer que el dolor es insoportable, tanto más en la medida en la que más queremos a la persona fallecida. Sin embargo, conviene recordar que la elaboración de un duelo puede convertirse en una experiencia enriquecedora, que suponga la maduración y el crecimiento personal; no olvidemos que elaborar un duelo es transformar el dolor en amor.
El duelo es la reacción psicológica, el dolor emocional que sentimos cuando hemos perdido a alguien importante en nuestras vidas. 
Por tanto, es un proceso normal por el que pasamos cuando hemos perdido a un ser querido y en el que
tenemos que ir adaptándonos a una nueva realidad: la vida sin él o sin ella.
La pérdida de un ser querido significa una ruptura inesperada con lo que ha sido nuestra vida hasta ese momento. Todo a partir de ahora se ve de forma diferente y necesitamos un tiempo para adaptarnos. Tras la pérdida, nos vemos inmersos en una crisis emocional que puede servirnos para crecer como personas o para debilitarnos y enfermarnos, dependiendo de cómo la afrontemos.
Yo elijo amar y celebrar que estuvieron que están y estarán ;porque forman parte indefectible de mi y de mi trayectoria y doy gracias por todos y cada uno de ellos:
 Especialmente por la "desconocida" que me hizo nacer ,va mi recuerdo más emocionado y mis suspiros más intensos, al igual que a la "conocida" que me crío y me enseñó, a su modo,lo que era ser una mujer de provecho al estilo de aquellos años; la una fue culta , preparada y murió joven, la otra era una mujer sabia del pueblo, curtida en las tremendas luchas de la vida y murió en mis brazos, octogenaria.
Cosas de la vida... y de la muerte.
Lo natural.