EL DUELO Y EL "HASTA SIEMPRE"

Puedes llorar porque se ha ido o puedes sonreír porque
ha vivido.
Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva  o puedes
abrirlos y ver todo lo que ha dejado.
Tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver o
puede estar lleno del amor que compartisteis.
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío, dar la espalda
o puedes hacer lo que a él o ella le gustaría: sonreír, abrir
los ojos, amar y seguir.

Poema Popular Escocés
Este poema popular escocés resume algunos de los estados por los que pasa una persona cuando tarde o temprano debe enfrentarse a uno de los peores trances de la vida: la pérdida de un ser querido. Todo parece que se desmorona y hasta los pilares básicos que sustentan los valores humanos se tambalean. Todo lo que antes tenía sentido, ya no lo tiene.
El duelo es una de las experiencias más dolorosas que  atravesamos en nuestra vida. Es un proceso lleno de etapas, momentos y tareas a las que hemos de hacer frente.
La muerte de un ser querido es una de las circunstancias más terribles a las que debemos enfrentarnos a lo largo de la vida. A la vez, se trata de una situación por la que irremediablemente hemos de pasar. 
En ocasiones nos puede parecer que el dolor es insoportable, tanto más en la medida en la que más queremos a la persona fallecida. Sin embargo, conviene recordar que la elaboración de un duelo puede convertirse en una experiencia enriquecedora, que suponga la maduración y el crecimiento personal; no olvidemos que elaborar un duelo es transformar el dolor en amor.
El duelo es la reacción psicológica, el dolor emocional que sentimos cuando hemos perdido a alguien importante en nuestras vidas. 
Por tanto, es un proceso normal por el que pasamos cuando hemos perdido a un ser querido y en el que
tenemos que ir adaptándonos a una nueva realidad: la vida sin él o sin ella.
La pérdida de un ser querido significa una ruptura inesperada con lo que ha sido nuestra vida hasta ese momento. Todo a partir de ahora se ve de forma diferente y necesitamos un tiempo para adaptarnos. Tras la pérdida, nos vemos inmersos en una crisis emocional que puede servirnos para crecer como personas o para debilitarnos y enfermarnos, dependiendo de cómo la afrontemos.
Yo elijo amar y celebrar que estuvieron que están y estarán ;porque forman parte indefectible de mi y de mi trayectoria y doy gracias por todos y cada uno de ellos:
 Especialmente por la "desconocida" que me hizo nacer ,va mi recuerdo más emocionado y mis suspiros más intensos, al igual que a la "conocida" que me crío y me enseñó, a su modo,lo que era ser una mujer de provecho al estilo de aquellos años; la una fue culta , preparada y murió joven, la otra era una mujer sabia del pueblo, curtida en las tremendas luchas de la vida y murió en mis brazos, octogenaria.
Cosas de la vida... y de la muerte.
Lo natural.

Comentarios

  1. Sabias palabras y sabia reflexión Sonso, que denotan además, tu talante ante la vida, tu carácter positivo y práctico pero a la par tan emotivo y cargado de sensibilidad humana. Ese celebrar que han estado, que te han amado y te han dejado el corazón lleno de amor y la mente llena de recuerdos, es tan propio de ti, como el aire que respiras y es también, no podía ser de otra manera, mi visión de las cosas, porque el introvertirse y enrocarse en un lamento constante, no remedia el dolor que se siente, tras una partida de un ser querido, sobre todo si esa partida es brusca, sino todo lo contrario, puede hacer enfermar el alma. El dolor no se mitiga si las cosas se ven de otra manera, pero ayuda a ir asumiendo que somos pasajeros transitorios y caducos, que desde que nacemos estamos muriendo y que todo fluye, nada permanece, salvo los recuerdos que a la postre, también desaparecen. Por eso, el consuelo del amor recibido y de las vivencias comunes, antes de enrocarse en un lamento constante.

    Lo has expresado, como siempre magistralmente. Y es emotivo y tierno el recuerdo que haces de tu verdadera madre que no tuvo la suerte de tenerte como hija y se marchó pronto de esta vida, pero dejando tanta siembra que tan buena cosecha dio.

    Un abrazo de oso desde el cariño profundo y la amistad sincera.
    Miguel

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  2. Creo que era el filósofo y teólogo danés, Søren Kierkegaard, quien llamaba a los vivos, "cadáveres andantes" porque llevan consigo siempre la muerte". Sonsoles, yo te conocí una tarde por casualidad a través de Facebook, y desde entonces hemos sido buenos amigos. Siento un especial, respetuoso y profundo cariño por tí. Me he emocionado cuando has hablado de la "conocida" que te hizo nacer, y de la "desconocida" que te crió y te enseñó a ser una mujer de provecho al estilo de aquellos años. Y cuánta ternura saber que esa "desconocida" murió en tus brazos ya octogenaria. Sonsoles, con tu forma sencilla, apacible y siempre solidaria, te has ganado el cariño de todo el que te conoce, aunque sólo te hayan tratado durante un breve tiempo. Tú tienes el don de la empatía y el amor, por ello te ganas tan rápido el corazón de quienes te conocen. Recibes desde Santo Domingo, un abrazo del alma, tu amigo de siempre, Luis Ramón Altagracia.

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  3. Hermoso querida amiga. a mi también me gusta, una carta que se atribuye a San Agustin de hipona que dice:

    No llores si me amas…

    ¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!

    ¡Si pudieras oir el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!

    ¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!

    ¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!

    ¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?

    Créeme; cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquel que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.

    Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.

    Enjuga tu llanto y no llores si me amas… Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo. La muerte no es nada. No he hecho nada más que pasar al otro lado. Yo sigo siendo yo. Tú sigues siendo tú.

    Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo. Dame el nombre que siempre me diste. Háblame como siempre me hablaste. No emplees un tono distinto. No adoptes una expresión solemne, ni triste, sigue riendo de lo que nos hacia reír juntos.

    Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo. Que mi nombre se pronuncie en casa como siempre lo fue, sin énfasis alguno, sin huella alguna de sombra. La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado, ¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos? ¿sólo porque estoy fuera de tu vista? No estoy lejos… tan solo a la vuelta del camino.

    Lo ves, todo está bien… Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar su ternura acendrada.

    Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas.

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  4. Gely, mil gracias por confortarnos, por confortarme. Pasa el tiempo y yo no quiero q me muerda el olvido.
    Aun lloro, pero no son amargas, en cierto modo estan conmigo con mi gente cuando hablo de ellos.
    Un abrazo enorme, querida amiga y compañera en este camino que es la vida pero vivida con sentido, buscando conocimiento,

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