sábado, 17 de octubre de 2009

UN PREMIO A UNA ESPERANZA: OBAMA, NOBEL DE LA PAZ 2009



Estos dias desde que oi y vi en las noticias de la concesión del premio Nobel de la Paz a Obama no dejo de pensar; el de este 2009 es un premio polémico, porque Obama es una promesa de futuro, ya que en sus pocos meses de mandato aún no ha tenido tiempo de llevar a cabo lo que es su plan de gobierno, expresado en sus discursos. Quizás sea demasiado pronto para semejante honor.
Tenia entendido que se premiaban no buenas intenciones sino HECHOS CABALES, una trayectoria.
He indagado en
la historia reciente del premio, no lo he podido resistir. Me he encontrado cosas curiosas e incluso algo peculiares por no decir raras, sirva como ejemplo el que Hitler estuvo propuesto para este mismo premio; otros lo consiguieron y luego vino la polémica.
Algunos presidentes de EEUU lo han recibido, en 1919 para encontrar al último presidente, Woodrow Wilson, que lo recibió durante su mandato -antes lo había ganado Theodore Roosevelt, en 1906, pues tuvo un papel importante en el final de la guerra entre Rusia y Japón, aunque también combatió contra España y siempre "abogando por las buenas maneras", con el aviso de lo que podría venir si no se cumplían sus intenciones. Por algo su frase más famosa es: “Habla con suavidad y lleva un buen bastón; llegarás lejos.” Toda una declaración de intenciones y después, ya fuera de la Casa Blanca, lo obtuvo Jimmy Carter en 2002.
Otro norteamericano, Kissinger, fue premiado en 1973. Se podrían llenar cien páginas o más, comentando las acciones secretas ordenadas por este secretario de estado de EEUU con el objetivo de bombardear, secuestrar y asesinar. No hay que escandalizarse, pues es posible que actuar así estaria implicito en el cargo y el contexto histórico del mundo en aquellos momentos, pero eso sí, lo pone fuera de los candidatos a un Nobel de la Paz y desde luego le hace odioso y moralmente deleznable.
No será el único.
Desde el Medio Oriente tenemos a Anwar Sadat, presidente de Egipto, Yasser Arafat, Shimon Peres y Yitzhak Rabin.
El primero tiene algunas sombras, pero Arafat fue durante años un líder terrorista. Una vez más, no voy a entrar en si hizo lo que debía o no, no es mi objetivo, pero no debió ser premiado. Sus compañeros de premio, Peres y Rabin, israelitas, también tendrían mil cosas que contar sobre sus operaciones de defensa de Israel y ataque de sus enemigos.
Asi la Paz brilla por su ausencia.
Al Gore, que yo recuerde, candidato a la presidencia de EEUU y líder ecologista, se llevó el premio también con abundantes críticas por su, posible, falta de merecimiento para el mismo. Es dificil contentar a todos, siempre habra personas con argumentos en contra, recordemos también lo discutidos que fueron Gorbachev, Rigoberta Menchú, Mandela etc.
Hay personajes que nos caen bien , decididamente bien, como Muhammad Yunus, premiado en 2006 junto con el Grameen Bank por su ayuda al desarrollo económico de los pobres, especialmente mujeres, a través de microcréditos para que puedan emprender un negocio. Un proyecto y un hombre interesantes.
En el otro lado se suele colocar a Mahatma Gandhi, que después de ser nominado cinco veces entre 1937 y 1948 para el Premio Nobel de la Paz, nunca fue premiado; es cierto que más tarde el Comité del Nobel reconoció su posible fallo.
Afortunadamente esto último no se ha dicho nunca de Hitler, que estuvo propuesto para el Nobel de la Paz en 1939 , la idea partió de un sueco; su nominación fue rechazada en Febrero, unos meses antes de que comenzará la Segunda Guerra Mundial. No se sabía lo que Hitler pretendía realmente y lo que hizo más tarde.
Algo que yo desconocía y que me dejo helada fueron los apoyos de Gandhi a Hitler, el contexto histórico es vital asi como la perspectiva temporal y Gandhi ya había sido nominado cuando mostró su afinidad con el lider alemán .
En mayo de 1940 la Segunda Guerra Mundial ya estaba en marcha. Los nazis habían atacado Polonia y se intuían métodos y objetivos. En este mismo mes, en concreto el día 13, Churchill pronunció su famoso “sangre, trabajo duro, lágrimas y sudor”, lo que deja de manifiesto que había personas que tenían perfectamente claro hacia dónde apuntaba el régimen de Hitler. Y que por contra un icono, para nosotros, del pacifismo y la no violencia como Gandhi opinase asi de Hitler:
“No considero a Hitler un ser tan malo como parece o representa. Está mostrando una capacidad increíble y parece conseguir victorias sin demasiado derramamiento de sangre”. Quizas la razon de estas palabras tenian mas relacion con la forma de pensar, con la filosofía hindú que con otras motivaciones.
Ghandi podia haber hablado en contra de las castas y abolirlas, no lo hizo. Me han contado que representando a Chile en aquellos tiempos, un diplomatico llamado Miguel Serrano ,destinado en la India, abrazó el hinduismo. Cuando fue destinado a Alemania, sintio que la ideologia que estaba alineada filosoficamente con la religion que profesaba era el nazismo, por lo que lo adopto.Pero esto último no me ha sido posible contrastarlo, aunque puede ser una explicación.
Pero volvamos a Obama y a este galardón que él no ha rechazado:
La votacion no fue unanime por parte del Comité Nobel Noruego : tres de los cinco miembros se opusieron inicialmente a dar el premio de la Paz 2009 al presidente de Estados Unidos, aunque al final aceptaron, tal como informa el periódico noruego VG.
Según el periodista Javier Valenzuela, es la recompensa a una nueva visión del mundo sin armas nucleares y el reconocimiento de una diplomacia multilateral iniciada por los Estados Unidos.Pasado un primer momento de sorpresa, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama tiene mucha lógica. premia así una visión del mundo -y del papel de Estados Unidos en el mundo- y no una obra.
Obama no lleva ni un año en la Casa Blanca, por lo que aún no cabe juzgarle por sus resultados, pero en ese período ya ha cambiado radicalmente la música y la letra de la política internacional norteamericana. Y en un sentido que no puede ser más grato para los oídos de los escandinavos, los europeos y, en general, la mayoría de los habitantes del planeta.
Cito textualmente:
"Obama es todo lo contrario de George W. Bush, el titular de la Casa Blanca más impopular de todos los tiempos fuera de las fronteras de Estados Unidos (y puede que incluso que dentro de ellas). Allí donde Bush soñaba con un siglo XXI dominado unipolarmente por la potencia imperial estadounidense, Obama ve un mundo multipolar en el que Washington ejerce, sin duda, una gran influencia, pero en gran medida a través de su colaboración con otras potencias democráticas y en el seno de Naciones Unidas. Allí donde Bush tenía como instrumento preferente la guerra preventiva, Obama opta por el diálogo y la negociación. Allí donde Bush se reía de la ayuda al desarrollo de los países y continentes más pobres, Obama piensa que el progreso de esas gentes también es clave para garantizar la libertad, la seguridad y la riqueza de los norteamericanos. Allí donde Bush prefería seguir haciendo negocios con el petróleo, Obama asume que la lucha contra el cambio climático y la promoción de las energías renovables es imprescindible para la supervivencia de la especie humana.

En tres trimestres Obama ha reconciliado a Estados Unidos con Europa, Rusia y China; ha dirigido un mensaje extraordinario -el de El Cairo- al mundo árabe y musulmán; ha tenido el valor de decirles a los israelíes que sin el nacimiento de un Estado palestino digno de ese nombre difícilmente tendrán garantizada la paz; ha renunciado al provocador escudo antimisiles de su predecesor y ha dado los pasos que podía para desmantelar Guantánamo y retirarse de Irak, y asimismo ha proclamado que su objetivo es liberar al mundo de la ominosa sombra de las armas nucleares.

En relación a América Latina, Obama también ha dicho algo absolutamente nuevo: Washington ya no considera esa zona como su bananero patio trasero, desea relaciones fraternales con sus pueblos y, para disgusto de los golpistas de Honduras, no consiente que se deponga por la fuerza a presidentes elegidos democráticamente.

El Presidente de los EEUU, incluso ha tendido su mano a regímenes como Cuba e Irán, dándoles la oportunidad de que evolucionen pacíficamente hacia una situación de normalidad democrática y pertenencia constructiva en la comunidad internacional.En cuanto a Afganistán, el planteamiento intelectual de Obama es correcto: Bush cometió un error monumental al relegar ese país a un segundo plano y concentrar las energías de EE UU -y con ellas las de buena parte de la comunidad internacional- en la ilegal, absurda, contraproducente guerra de Irak. En Afganistán es donde estaban -y siguen estando- las fuerzas coaligadas de los talibanes y Al Qaeda que agredieron a Estados Unidos el 11-S (y luego prosiguieron sembrando de sangre el mundo con los atentados de Bali, Casablanca, Madrid, Londres, Egipto, Estambul...). El problema es que los ocho años transcurridos desde la primera intervención militar en Afganistán han permitido a esas fuerzas reorganizarse y reconquistar posiciones"
Esta clarisimo y sirve para disipar dudas, algo esta cambiando en la mentalidad de este mundo y quienes tienen la potestad para premiar o ensalzar, para seguir y dignificar a personas , entidades y paises; reconozco que en un primer momento, pensé mal, pensé en los llamados Lobbys de presión, esos mismos que cuando las cosas van mal en el interior del pais buscan fuera del mismo algo que contrarreste equilibrando o decantando a favor.
Nunca como ahora, la concesión del Nobel había sido la expresión de una esperanza.Algo verdaderamente novedoso.
La misma esperanza que aupó a Obama sorprendentemente a la presidencia de Estados Unidos en noviembre pasado y la misma que, desde su irrupción en el escenario internacional, lo ha convertido en el mayor símbolo del cambio hacia un futuro mejor. Aunque el comité noruego que decide el premio ha explicado en Oslo su decisión como un respaldo "a lo que (Obama) ha defendido y al proceso positivo que ha puesto en marcha", solo la esperanza puede justificar esta monumental distinción a un hombre que solo lleva nueve meses en la Casa Blanca y que, por tanto, no ha cosechado aún méritos suficientes.
Este Nobel de la Paz agiganta la dimensión universal del Presidente Obama y eleva hasta extremos desasosegantes las expectativas sobre su presidencia y su responsabilidad personal en la transformación del mundo que conocemos. Aunque solo es un hombre.
El ha aceptado públicamente esa pesadísima carga al declarar que entendía la concesión del prestigioso premio como "una llamada a la acción", un estímulo para hacer frente a conflictos que desangran a la humanidad desde hace décadas y a nuevas amenazas que renuevan cada día los riesgos de una catástrofe.
Pero eso no significa que el Nobel no deje fríos a otros muchos millones de norteamericanos indiferentes ni que esto sea una patente de corso para el resto de su gestión
El premio le llega cuando, dentro de Estados Unidos, empieza a cuestionarse seriamente el acierto de sus principales decisiones, tanto internacionales como domésticas, y cuando su popularidad, hoy ligeramente por encima del 50%, empieza a decrecer. Pasado el furor de las primeras horas, con toda probabilidad esta distinción será utilizada por sus rivales para acentuar las críticas sobre la pretendida vanidad de un personaje al que se acusa de que, a medida que crece como estrella mundial, se despega más de las preocupaciones del ciudadano común. Hasta tal punto, que el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, ya tuvo que responder a preguntas sobre si Obama había considerado la posibilidad de renunciar al galardón.
Este premio puede ser útil frente a esas críticas como refrendo de la política que Obama trata de desarrollar. Así lo entiende por lo menos el comité del Nobel, cuyo presidente, Thorbjoern Jagland, ha comparado este galardón con el que, en su día, se otorgó a Willy Brandt o a Mijail Gorbachov con el ánimo de impulsar la ostpolitik y la perestroika.
Obama ha ratificado, en su comparecencia en la Casa Blanca, el pensamiento por el que ha sido laureado. El primero, el de una diplomacia multilateral. "Los desafíos actuales no pueden ser afrontados por un líder o una nación sola", dijo. "Mi Administración trabaja para establecer una nueva era de compromiso en el cual todos los países asuman su responsabilidad en el mundo que se pretende construir".
El segundo pilar de la política exterior premiada en Oslo es el del desarme y la no proliferación: "No podemos tolerar un mundo en el que las armas nucleares se extiendan a otras naciones y en el que terror de un holocausto nuclear amenace a más personas. Por eso hemos empezado a dar pasos concretos hacia un mundo sin armas nucleares".
Frases similares pueden ser pronunciadas por cualquiera sin más valor que el de la bella retórica. Obama, en cambio, es el presidente de Estados Unidos, y cuenta con los instrumentos para cumplir con sus promesas, al menos parcialmente. El Nobel viene a ser un instrumento más que se le concede a un hombre ya poderoso para lidiar asuntos como el programa nuclear de Irán, la guerra de Afganistán, la retirada de Irak, el conflicto de Oriente Próximo, el desarrollo de África, la extensión pacífica de la democracia y la convivencia en términos de colaboración con otras potencias mundial, especialmente China.
Yo aplaudo desde aqui el galardón y al personaje, me he convencido de que algo esta cambiando con esta CRISIS, hay que aprovechar este cambio de escenario y estas oportunidades... el tiempo dirá.
Al culminar esta reflexión, pongo el broche de oro con las palabras de un estoico, que lo mismo vale para Obama, para el Presidente Zapatero que para cualquiera de nosotros que no estamos en el Olimpo del poder:
"Si estás libre de enemigos porque a nadie hiciste
injuria, no faltarán otros que lo sean por envidia"
(Séneca)