sábado, 29 de octubre de 2011

MADRID ME ATERRA


Un director de cine, un escritor de novela negra, un erudito del crimen, un ecologista... Diez personajes se adentran, lejos de los tópicos, en los sitios más terroríficos de la ciudad. La fecha obliga.

Artículo interesante e instructivo de  Patricia Gosálvez en el País, yo pensé que lo que más miedo daba en Madrid especialmente a las personas y colectivos que luchan por su dignidad , contra el desempleo y los recortes sociales en la ciudad y en la Comunidad , era la ínclita Esperanza Aguirre; pero veo  que no, que no es un personaje calificado como disfraz ni tan siquiera como máscara en esta Feria de las Vanidades en la que se convierten los finales de Octubre y primeros de Noviembre.


Hay que tomarse la vida con humor, aunque sea negro.
Ya no hace falta leer novelas y películas de terror, basta con la noticia o noticias nuestras de cada día.
Será verdad,  la vida es un tango y hay que saber bailarlo, y la muerte un pasodoble que por ser españoles se nos da mejor; Cambalache, escrita por Santos Discépolo en 1935, todavía tiene vigencia, solo hay que  echar un vistazo al patio trasero y a la puerta principal del solar global en que nos hallamos.
Leyendo la letra, nos damos cuenta de que no hay nada nueva bajo el sol, los miedos y las miserias junto con los golfos, los delincuentes ,mucho menos:

Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé;
en el quinientos seis
y en el dos mil también;
que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés,
pero que el siglo veinte es un despliegue
de maldá insolente
ya no hay quien lo niegue;
vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
Todo es igual; nada es mejor;
lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón;
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que si es cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón.

Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón;
cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón.
Mezclaos con Stavisky
van Don Bosco y la Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un calefón.

Siglo veinte, cambalache
problemático y febril;
el que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale no más, dale que va,
que allá en el horno nos vamo a encontrar.
No pienses más, echate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y día como un buey
que el que vive de los otros,
que el mata o el que cura
o está fuera de la ley.

Muy acertado,  a pesar de no saber bailar y de dar muchos pisotones, yo aquí estoy, aquí seguimos, porque luchar es lo único que sabemos  y tenemos que hacer de forma consciente; que cuando la vida cesa y seamos polvo estelar, se acabó todo de plano.
Por eso la libertad me parece el tesoro más grande que junto con el razonar y el habla tenemos los seres humanos.