viernes, 12 de marzo de 2010

DELIBES EL CAZADOR DE LETRAS: ¡MILANA BONITA...!

Don Miguel ha trascendido, hoy, ausente de este mundo, nos queda su obra y los que le conocimos y nos sentiamos identificados con sus escritos, buceando en sus palabras , hemos apreciado en él la verdad sin ambages, lo aparentemente sencillo, lo bueno de lo auténtico sin disfraces sin caretas, lo reconocible en nuestro medio , en nuestro ambiente.

Delibes no exento del sentido del humor, a pesar de los vaivenes de la vida, de la enfermedad y de las pérdidas dijo en una entrevista:

"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales."

Y con más sentido y sensibilidad:

"No deseo más tiempo. Doy mi vida por vivida." (entrevista realizada cuando cumplió los 87 años)

Miguel Delibes: ’La novela es una víctima más de la literatura, de la guerra’




(El escritor habla de la novela y de su trabajo como narrador. Asegura que este género fue víctima de la literatura durante la guerra. Dice Delibes que en el año 1933 se produce una ruptura con lo que se venía haciendo en este género literario y habla de la censura ejercida por el régimen)



Gran trabajador, austero, sin divismos; el rey Juan Carlos subrayó en su telegrama de pésame a la familia de Delibes, académico de la Lengua desde 1973, su "incansable tarea", que le granjeó "la admiración y el cariño de todos", y resaltaron asimismo su "compromiso vital, profundo y constante con la lengua castellana",deja tras de sí la estela de una obra fecunda, ética y universal en más de medio centenar de libros donde conjugó su afán estético con una profunda preocupación por la naturaleza y los seres oprimidos, a los que prestó su voz.

Para mi el mejor elogio que le puedo hacer como persona es que al estilo de los versos machadianos, fue un hombre bueno, alguien a quien me gustaría emular cuando me vaya apagando, con su dignidad resolutiva y sobre todo con el sentido de la oportunidad de saber cuando retirarse a un discreto segundo o tercer plano. Nunca fue altisonante, tal vez por esta razón conectaba con muchos de nosotros, personas anónimas, normales y corrientes , con vivencias e inquietudes identificables , como nuestro entorno.

El escritor y periodista fallecido plasmó en su obra "la esencia de una manera de ser, pensar y de vivir" ."Fue un gran cronista de humanidad", que supo recoger en sus obras "la esencia de una manera de ser, de pensar y de vivir", resaltó a un emocionado Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española.
José Luis Rodríguez Zapatero, calificó al escritor como "uno de los grandes" y "la voz austera de un país sumido en el silencio".
Era de otra pasta , porque el, como otros de su generación, conocieron la dureza de la historia de esta nuestra España contemporánea: nacio en 1920, la republica, la Guerra civil, la postguerra... como si cada sensación vivida y conocida le añadiera una arruga, un surco, le quitara el brillo de los ojos, le amargara el rictus; su generación era una generación de vuelta de muchas cosas precisamente por las experiencias vividas, escépticos con la naturaleza humana, existencialistas y algo nihilistas, callados porque sabían la diferencia entre hablar a destiempo y sellar a gritos con verdades como puños sus escritos.

Una larga y fructífera vida, varios premios a sus espaldas, algunos encontronazos con la censura en aquella España franquista triste y mohosa, de olor a sacristía y cementerios; fue uno de los autores españoles más adaptados al cine y al teatro, así como uno de los primeros en alertar de las graves consecuencias de la agresión humana a la naturaleza.

El director de cine Mario Camus, que adaptó en 1984 "Los santos inocentes", recordó a Delibes como "un escritor descomunal", cuyos personajes tienen "una personalidad y un carácter fantásticos"... Cómo sería la fuerza de su prosa que Dick Bogarde recordó a Camus en Paris ,escrito en un papel y en español, la frase MILANA BONITA, que inseparable de Azarías se le había grabado en la memoria...como a mí, como a tantos:

"El Azarías se llegó a él con pasitos cortos, lo cogió por el extremo de un ala, se abrió la chaqueta, la cruzó sobre el pájaro y dijo con voz quebrada, milana bonita."

Evocación y memoria de" Los santos inocentes", criaturas de papel y tinta que contaron a lo bestia el vía crucis de los desharrapados del campo español, prolongación brutal de aquella Arcadia habitada por Daniel el Mochuelo que como bardo de la tierra castellana, nuestro Delibes plasmó en El camino.
"Aquel universo arcaico de boinas caladas y boñigas en los zaguanes, de aquella epopeya rural de pantalones a la altura de las corvas en la que Paco El Bajo, el Azarías, la Régula, el señorito Iván y su mundo en sepia de ridiculez aristocrática echaban en los campos la simiente de otros tiempos, de otras cosas".

"los humillados y ofendidos de la vida campesina, por el gran escritor de la Castilla actual", tal y como rezaba la portada de la edición original de Planeta en 1981, en un libro que el autor dedicó a su amigo Félix Rodríguez de la Fuente, entonces si se podía ser un poco más explicito, ahí estaba el deseo del mensaje: "Una clara intención moral que aún existe", según contestaba hace unos años el propio autor por escrito desde su casa de Valladolid cuando se le preguntaba si esta novela era sólo literatura o también una alegoría de la pugna entre los de arriba y los de abajo...

Como explica Borja Hermoso , "esta novela de 120 páginas, que condensa una galeria impresionante de retratos psicologicos, expresada de forma emotiva y brutal:
"El tonto heroico frente a la oligarquía campesina y el feudalismo rural.
La honra del desharrapado frente a la ruina moral del idiota encumbrado.
Los santos inocentes, libro indispensable. Tres décadas ya."


Anécdotas para recordar, para citar... como el abuel@ que cuenta sus historias a los nietos.

El maestro Delibes decia en su tono pausado pero cargado de razón y contundente:
"La novela es un hombre, un paisaje y una pasión."
"La novela es un intento de exploración del corazón humano a partir de una idea que es casi siempre la misma contada con diferente entorno."


Acérrimo defensor de la libertad de expresión, que trató de ensanchar tanto en su condición de informador como en su faceta narrativa, Miguel Delibes, fue un escritor de vocación tardía que como tal se curtió en el periodismo y maduró con la literatura...
Más de cincuenta títulos -principalmente novelas y en menor medida relatos breves, ensayos, diarios, memorias y libros viajeros- median entre "La sombra del ciprés es alargada" (1948), su laureado estreno en las letras con el Premio Nadal, y "La tierra herida" (2005), redactada al alimón con su primogénito Miguel.
Son corchetes que jalonan una obra que le ha puesto por meritos propios sin "añadidos" ni "ayudas" en la cima de la narrativa española de la segunda mitad del siglo XX, y que universalizó desde lo local, próximo, desde su entorno de siempre, la Castilla que siempre habitó, que recorrió palmo a palmo como escritor y cazador, y que convirtió en el principal escenario de sus relatos.
Según sus palabras:
"Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes cuando lo escribió, aún no lo había leído."
Numerosos títulos, entre los que destacan "El camino" (1950), "Las ratas" (1962) y "El disputado voto del señor Cayo" (1978), remiten a una Castilla cuya idílica visión muy a lo 1898 contribuyó a desmitificar al presentar su realidad, en una constante elegía narrativa, como un territorio habitado por seres desamparados, oprimidos y sin futuro.
A todos ellos y a través de personajes como "El Nini", "El Tío Ratero" o "Daniel El Mochuelo", les dio su voz, prestó cobijo y aireó su drama a través de una prosa certera, fluida y transparente, sin artificios, ayuna de retórica y conservando el lenguaje del pueblo.Les dignificó a través de la palabra, les cargó de humanidad y les hizo depositarios de un gran tesoro en peligro de extinción que habilmente y con mucho celo, el autor ,ha transmitido a sus lectores: el habla rural, campesino y terruñero, además del descubrimiento de la naturaleza, del medio ambiente como uno de los principales valores del hombre.
En sus narraciones, el escritor se transformó en un personaje más, habló por boca de ellos y en ocasiones se convirtió en una especie de novelista-ensayista, hasta el punto de volcar en literatura lo que la censura franquista del momento le impidió denunciar a través de las páginas del diario "El Norte de Castilla", aunque con un alias, curioso: "Max".
Encontró así en la literatura un medio de expresión que inicialmente buscó en el dibujo y en el periodismo, principalmente gracias a su mujer, Ángeles, a quien dedicó en forma de ficción su emotiva "Señora de rojo sobre fondo gris" (1991).Ella le puso al alcance libros de Virginia Wolf y de Marcel Proust que despertaron una curiosidad por las letras de las que hizo su principal quehacer a través de la literatura y el periodismo, actividades que compatibilizó por una veintena de años.
La actualidad informativa le enseñó el lado humano de la realidad y a medir el caudal de la palabra, mientras que a la literatura aportó la riqueza léxica y sintáctica del lenguaje popular.
"Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo."
Gran aficionado a la caza y a la pesca por el contacto con la Naturaleza, ha sido uno de los precursores de las graves consecuencias que, como el cambio climático, devienen de la persistente agresión humana a la naturaleza. Así lo auguró el 25 de mayo de 1975 cuando leyó su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, posteriormente editado con el título de "Un mundo que agoniza. El sentido del progreso desde mi obra" (1979).
"Los hombres se hacen. Las montañas están hechas ya."
"Si el cielo de Castilla es alto es porque lo habrán levantado los campesinos de tanto mirarlo"

El escritor, periodista, cazador, amante de la naturaleza, deportista y padre de familia descansa ya junto al viejo Eloy ("La hoja roja"), Trinidad ("La mortaja"), Roque El Moñigo ("El camino"), Azarías ("Los santos inocentes"), Mario ("Cinco horas con Mario"), Pacífico Pérez ("La guerra de nuestros antepasados"), Lorenzo ("Diario de un emigrante"), algunos de los personajes de su fecundo legado literario.

"milana bonita, milana bonita,
repetía mecánicamente,
y, en ese instante, un apretado bando de zuritas batió el aire rasando la copa de la encina en que se ocultaba".


Una frase para resumir la obra literaria de quien fue, sin duda, uno de los mejores.
La "e" minúscula está de luto, como todos nosotros,vestidos de tristeza ante su partida, no nos sobran los "BUENOS" en este mundo cada vez mas extraño y desafecto. donde lo vulgar y lo mediocre se va imponiendo a lo execelente.
La humildad, es patrimonio exclusivo del sabio, a él sabiduria de la de verdad le sobraba para regalarnosla, esta frase le retrata perfectamente.