sábado, 27 de agosto de 2011

PRECARIEDAD ELEVADA AL CUBO


LAS EXPECTATIVAS DE TRABAJO.

La tasa de desempleo juvenil bate su récord en la comunidad. Alcanza el 33,66% y la cifra de menores de 25 años en paro se duplica desde el 2008.

Aragón ha perdido en tres años cerca de 20.000 jóvenes ocupados.

La tasa de paro entre los jóvenes aragoneses de menos de 25 años ha marcado su récord histórico con un 33,66%. Nunca antes se había alcanzado ese porcentaje. Ni siquiera en el tercer trimestre del 2009, cuando hubo 18.400 desempleados en esa franja de edad. Ahora hay 16.000, pero la tasa es mayor en  tres décimas. 

Un dato que aún se vuelve más negativo si se tiene en cuenta que la población activa se ha desplomado: en el cuarto trimestre del 2010 había en Aragón 47.500 personas con menos de 25 años "disponibles y en condiciones de incorporarse" al mercado laboral, mientras que en el tercero del 2009 la cifra ascendía hasta los 55.300.
Este desplome constata la pérdida de confianza entre los jóvenes, que, ante un oscuro presente, optan por volver a estudiar, seguir hincando los codos o emigrar fuera de la comunidad o del país.

Este incremento meteórico  sitúa a Aragón como una de las regiones donde más ha crecido el desempleo en esta franja de edad. No en vano, y según un reciente informe de CCOO Aragón, de los 62.000 puestos de trabajo destruidos por la crisis en poco más de dos años, 21.500 correspondieron al colectivo de menos de 30 años.
Por su parte, España, con una tasa del 42,80%, también  ostenta la triste posición de ser el país de la UE con más paro juvenil: ya hay 840.000 menores de 25 años sin trabajo, lo que ha llevado a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a advertir de la amenaza de  crear una "generación perdida". 

De momento, lo que reina es el desánimo y el estupor, así como la desafección ante los políticos que nos representan y los que están en el Gobierno como demuestra el hecho de que hayan caído los jóvenes que buscan empleo. 

Lógico, ante las nulas posibilidades y expectativas, cuando en la Cosntitución se habla del derecho a un trabajo o empleo dignos. 

"El descenso de la población activa se ha visto acentuado en este colectivo, porque prefieren seguir estudiando y los que estaban trabajando y han perdido el empleo deciden formarse más, lo que los convierte en inactivos… muchos jóvenes preparados deciden emigrar ante la escasez de expectativas”, explica el técnico del gabinete de Estudios Económicos de CCOO, Carmelo Asensio.

Por otra parte y ante las medidas del gobierno, Toni Ferrer, Secretario de Acción Sindical de UGT  ha expresado su disconformidad en los siguientes términos:
 Rechazo a la suspensión, en dos años, al límite de encadenamiento de contratos temporales, pues esta medida “es apostar, directamente, por la temporalidad, por el empleo de mala calidad y con menos derechos”.
 Ferrer ha confirmado que los sindicatos desconocían esta propuesta hasta el miércoles, cuando se ha recibido el último borrador del real decreto que el Gobierno aprobará en el próximo Consejo de Ministros.

Ha recordado que el límite al encadenamiento de contratos es fruto de un acuerdo tripartito alcanzado por las organizaciones sindicales, las organizaciones patronales y el Gobierno, en el año 2006, en el Acuerdo para la Mejora del Crecimiento y el Empleo. Un acuerdo que pretendía “potenciar la contratación estable, la contratación indefinida y limitar y reducir la contratación temporal, sobre todo la contratación temporal abusiva”.
Estamos “ante una medida aparentemente contradictoria e incoherente”, porque no se entiende que, por un lado, el Gobierno pretenda suspender, durante dos años, el límite al encadenamiento de contratos temporales y, por otra parte, fomente la conversión de contratos temporales en contratos de fomento de empleo, de carácter indefinido.

Ferrer considera que el contrato de formación y aprendizaje es una modalidad de contratación adecuada dado que el paro juvenil está en el 43%, el doble que la tasa de paro general, no obstante, la regulación de esta modalidad debe reforzarse en línea con los planteamientos sindicales: “nuestro sistema educativo de formación profesional debe de adoptar un sistema dual que combine la formación en los centros escolares, con el trabajo en las empresas”. Sin embargo,” la medida del Gobierno sólo habla de contratación, pero el sistema de formación no se adapta en esta línea”.
Asimismo, el sindicato rechaza que se eleve a 30 años la edad para acceder a este tipo de contratos, pues “la edad de 25 años, que tiene un carácter transitorio, que termina este año, ya es elevada”.

Respecto al contrato a tiempo parcial,  Ferrer ha comentado que es positivo que se retiren algunos de los aspectos de la regulación que se contemplaba, como dar mayor poder discrecional al empresario, a través de la distribución de la jornada laboral, sin embargo el Gobierno se había comprometido a reforzar la protección social de esta modalidad. 
Aparte de los bajos salarios uno de los problemas que tiene el tiempo parcial es que tiene menos protección social. Ferrer ha aclarado, “se planteaba transitoriamente, durante dos años, el subir el coeficiente multiplicador a efectos de pensión o a efectos de invalidez del 1,5 al 1,75 y ahora tampoco aparece, algo que no nos parece justo en ese terreno”.

Sí a una reforma fiscal global, no “al picoteo fiscal”
Para Ferrer, tanto las medidas aprobadas en el anterior Consejo de Ministros como en el próximo son parciales y no atienden al objetivo de priorizar el empleo en la política económica. Así, algunas son positivas pero insuficientes como el Plan Prepara y otras no tienen ningún sentido como la suspensión al límite de encadenamiento de contratos. Además, tampoco responden a la carta remitida por los Secretarios Generales de UGT y CCOO al Presidente del Gobierno. En este sentido, Ferrer ha manifestado que “los trabajadores estamos siendo responsables con la crisis pero lo que se requieren son compromisos empresariales de moderación de beneficios y precios y se requieren también políticas públicas para fomentar la recuperación económica y el empleo”.
Ha señalado que “en España hace falta una fiscalidad global y de conjunto, de carácter equitativo y progresivo, en la que las rentas altas y de capital contribuyan en función a sus ingresos. Lo que no se puede hacer es un picoteo fiscal, crear una figura ahora y quitarla mañana, con estas ideas veraniegas no se soluciona la situación. Además, reforzar los ingresos es una pieza fundamental para reducir el déficit”.

Ha vuelto a reiterar que la reforma constitucional para limitar el déficit es un tema “de suficiente calado como para que la ciudadanía fuera consultada en referéndum. Es una medida de dudosa viabilidad y éxito, con lo que no tiene sentido consagrarla con naturaleza constitucional. Lo único que se van a introducir son elementos de riesgos en el presente y en el futuro y van a producir problemas en el crecimiento económico, en la creación de empleo y en el mantenimiento del Estado de Bienestar en nuestro país”.

¡¡¡Hay que reaccionar, porque indignados y hartos ya lo estamos!!!