lunes, 31 de mayo de 2010

Consejos doy que para mi no tengo



Austeridad y recorte en el gasto público del Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid, por ejemplo, ¿quien dijo miedo?...
Ay Madrid, mi Madrid, entre Botellas, Esperanzas y Gallardones verdaderamente ya no te conocen ni tus hijos!!!

Tomado del Periscopio de Graciano Palomo

¿Aplicará Ana Botella los consejos que Aznar da a Zapatero?

Una de las cosas más odiosas y obscenas de algunas significadas personas de la derecha es la inveterada costumbre de decir una cosa y hacer todo lo contrario. En esta asignatura la flamante y envejecida concejala de Ruiz-Gallardón, Ana Botella, que sigue con ínfulas de presidenta, es una aventajada alumna.

Dice que lleva el Medio Ambiente –Madrid está como unos zorros- y lo único que me consta es que supone un pico de gasto –jefa de prensa, jefa de gabinete, coche oficial, escoltas, gasolina, todo con dinero público- y hay que recordar los millones de pesetas que se gastó en su día para acondicionar su despacho.

¡Está acostumbrada a disparar con pólvora del rey! Ésta se las sabe todas.

Su marido se forra dando conferencias a los neocon, insultando a su sucesor en la presidencia del Gobierno y cuestionando la solvencia de España. No se es más patriota, ex majestuoso conducator, por colocar una gran bandera en tu casoplón de Marbella. No, se es patriota cuando se predica con el ejemplo. Parece mentira que después del mucho dinero que pagaste a lo largo de los años a Pedro Arriola, el marido de Villalobos no te enseñara algo elemental: las palabras mueven y el ejemplo arrastra.

Ambos viajan por cuanta del contribuyente en coche oficial, disponen de aparato oficial para su servicio particular y luego estos dos ganapanes se dedican a dar lecciones de austeridad y ahorro.

Bájense del coche oficial, renuncien a todas las prebendas y sinecuras y demás mamandurrias y luego hablen y den lecciones aunque sea cobrando.

Aquí todo el bacalao está ya vendido. Las peroratas de algunos que tienen poca vergüenza hay que ponerlas por montera en unas ocasiones y otras tienen que servirnos para recordarles que, por muy avispados que sean, los paganos no somos tontos de remate aunque a veces lo parezcamos.

Yo espero con ansía que Botella, en el plazo máximo de esta semana, anuncie que renuncia a todos los muchos privilegios que tiene por ser concejala del Ayuntamiento de Madrid, –el organismo más formidablemente derrochador de todo el país- y su amantísimo esposo formalice también su renuncia a las muchas prerrogativas (sueldo incluido) que cobra de los contribuyentes.

Ni la primera necesita tan caro oropel para el desastre de gestión medioambiental que ejercita en Madrid ni el segundo tanta alfombra para seguir poniendo a su país al pairo o para escribir -¿o se lo escriben?-sus artículos en Finantial Times con el ya consabido slogan de ¡váyase señor Zapatero! Y de paso intentar hacer la cusqui a la imagen de su nación y a los intereses generales de los ciudadanos que les permiten generosamente vivir como ricos.

Yo comprendo su inquietud porque a partir de ahora no podrán subirse al yate del corrupto –presuntamente- Favio Briatore porque lo han embargado. Todos los impostores terminan finalmente por caer.

El pim-pam-pum en el que se ha convertido el presidente del Gobierno no debería servir para que estos sujetos se vayan de rositas. Va siendo hora de desenmascararles.

Botella&Aznar aplicaros vuestro propio cuento que como prosa no está mal. Quizá de esa manera podéis captar alguna conmiseración por parte de algunos de vuestros compatriotas que, en términos generales, hace ya muchos años que vieron el pelo de vuestra particular dehesa.

Graciano Palomo es periodista y escritor, director de FUNDALIA y editor de IBERCAMPUS.ES