sábado, 2 de abril de 2011

Los amargos dulces de Nueva Rumasa

He recogido una historia que me ha impactado, de las muchas que circulan en los periodicos sobre la familia Ruiz Mateos, yo vivi en los ochenta la situación de  aquella Rumasa que  expropiada por el gobierno socialista y su  bestia negra  personificada en Boyer; constaté, con estupor, que se ganaba  el favor de algunos medios y sobre todo del pueblo, llegando a crear hasta uin partido politico.
Uno no se esperaría que de nuevo volviera a construir su Imperio con las mismas formas fraudulentas, a "su estilo", a la manera piramidal que en  algunos paises está penada y es claramente  delictiva  y  una estafa, recordando justamente lo que hace más cuarenta o cincuenta años hizo a su manera , en aquella época de Franco donde los negocios se hacían en cacerias y en lugares nada recomendables o a través de sobornos.
Que vosotros queridos e inteligentes amigos juzgueis  lo aqui escrito y lo que vais a ver :
El artículo se denomina:
"El postre más amargo"
La historia de Dhul se contradice, se empotra con lo que puede ser su final, provocado por una familia que adora unos falsos valores, totalmente distintos al matrimonio que fundó la empresa
En 1967, un matrimonio con visión de futuro creó una empresa nacida de una pequeña granja. Debido a una enorme producción ovícola, decidieron aprovechar los excedentes para fabricar postres, contactando con vaquerías de la zona para la adquisición de materias primas que permitieran la fabricación de lo que, años más tarde se convertiría en un claro referente en las mesas y despensas españolas. Dhul (acrónimo de De HUevo y Leche) prosperó en la dirección correcta, proporcionando beneficios suficientes como para expandir la empresa y asegurar puestos de trabajo que hicieron de la marca un modelo a seguir.

Los dueños de la granja y posteriormente empresarios eran Ignacio Fernández Sanz y María Angustias Amador. Ella decidió vender los postres que hacía a su antiguo colegio, y poco tiempo más tarde el excelente sabor de sus postres se extendió a otros centros educativos de la provincia. Ese fue el arranque de la compañía que, debido a su volumen de facturación y su presencia en toda España y varios países de Iberoamérica y la Unión Europea, captó la atención de un holding de empresas, ahora conocidas como Nueva Rumasa. Cuando se produjo la venta, la familia propietaria sólo tenía una exigencia: el respeto a los puestos de trabajo creados, el mantenimiento de los mismos y el cuidado de la imagen de una empresa que tenía un origen humilde, familiar y con el acento puesto en el cariño con el que se hacían sus postres.


Han pasado los años, y los propietarios de la marca han olvidado incluso sus propios orígenes, han tropezado por segunda vez en la misma piedra y ahora, el blanco de sus iras no es Miguel Boyer, sino Emilio Botín. Desesperados por su propia ineficacia, solicitaron al Banco de Santander árnica, hacer la vista gorda, darles más tiempo. Todo para evitar entrar en mora con el banco, algo que como sabe todo el mundo ya es más que noticia, y con las consecuencias también conocidas por la opinión pública. Los granadinos nos sentimos algo más que estafados. Como si nos hubieran robado las joyas de nuestros antepasados, las reliquias de escaso valor económico pero de enorme valor sentimental. Así es como debe sentirse el hijo de aquella familia con visión, estrategia y buen hacer. Es el actual alcalde de Otura, que cargó hace días contra la familia Ruiz Mateos por haber consentido y permitido la situación actual. Por haber antepuesto sus intereses particulares a los generales, a los de los trabajadores. Ahora, la factoría se encuentra en una situación tan difícil que, probablemente, los currantes de Dhul se vean obligados a engrosar las listas del paro, o a acogerse a jubilaciones anticipadas. Todo menos a continuar el trabajo en una empresa que fabricaba postres a colegios y sabía que dos y dos son cuatro, pero nunca veintisiete.


No me extraña (e incluso me solidarizo) el cabreo monumental del edil otureño. Han pisoteado el esfuerzo, la dedicación y la entrega de sus padres. Probablemente no tenían visión empresarial cuando vivían de los frutos de su granja. Es más que probable también que no pensaban en vivir como ricachones cuando floreció su empresa. Sabían perfectamente que el uso razonable de los recursos a su alcance proporcionaría riqueza a todos, a la zona, a la comunidad, al país... exactamente lo contrario que la familia Ruiz Mateos, dedicada a las adoraciones marianas y encomendada a la caridad ajena, cuando han sido ellos precisamente los que no han tenido miramientos para seguir huyendo hacia adelante ocultando la dolorosa verdad, la obscena farsa de datos y mentiras. Todo se hunde a su alrededor. Quizás sea el momento de montar otra granja, a ver si los huevos que ponen las gallinas nos permiten recuperar la ilusión que se ha perdido por una marca mancillada por una secta de gañanes que no ven más que conspiraciones a su alrededor, cuando realmente son ellos los que conspiran para salir indemnes tras la herejía cometida.


Jesús Cascón es director de Bejarnoticias.com y subdirector de Granadinos.com 

Ahora os dejo el enlace para ver  los videos de Antena tres, una cadena que no es proclive en demasía a las izquierdas y sobre todo a los Gobiernos de idem, a los que suele dar en sus programas una de cal y otra de arena , os servirá para complementar a esta nueva casta de neoliberales que son los de siempre, los mismos perros solo que con unos collares un poco más lujosos y algo  diferentes:

Pintoresco, histriónico, nada de victima del socialismo (ahora lo es de Botín), MAL EMPRESARIO evidente, ha jugado con vidas y haciendas y parece que sigue haciendolo, hasta con su propia familia.
 

1 comentario:

  1. Tras un paréntesis vacacional, retomo los blog y me encuentro con esta historia para no dormir: Más aún para rechinar los dientes, acerca del imperio Rumasa y sus fechorías base.
    No conocía cómo se gestó Dhul, pero visto todo el escenario que se nos ha servido con esta singular familia RuizMateos, ya nada es extraño.
    Lo cual no evita que toda la trama, abeja incluída, sea una auténtica ignominia nacional. Ríanse quienes aún les rían las gracias. O se las consientan. Yo desde luego, NO.

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