lunes, 27 de diciembre de 2010

No es un cuento de Navidad

 


Quiero ceder la palabra en este día y a esta hora a Amalia Alvarez, periodista de Nueva Tribuna; sobre un tema tan sensible, tan doloroso y al que nadie parece atajar; a pesar de los pesares, y la cuenta sigue creciendo y la desolación la desperación cunde entre los ciudadanos que quieren trabajar y seguir con sus vidas... el DESEMPLEO y los despidos en masa o uno a uno, lo mismo da.
Suprimiendo, abaratando  los puestos de trabajo a los seres humanos se les reduce a una condición penosa e infrahumana, una situación más terrible si cabe por el agravio comparativo con quienes se lucran y engordan sus cuentas de resultados en medio de esta debacle general y generalizada , duele más en estas fechas en que las fiestas ponen más en claro las situaciones de unos y de otros.

He aquí su reflexión:

"Aparentemente todo sigue igual dentro de la casa: el mismo salón, similar menú, algunos adornos, un poco mas de frio ¡hay que ahorrar en calefacción!. Todos se esfuerzas por parecer alegres, aunque ellos sienten que no son los mismos.

Un goteo de despidos y paros ha ido jalonando su vida durante los últimos meses, algunos aun cobran el paro y siguen buscando empleo, otros están a punto de finalizar el paro, y siguen buscando empleo, algunos cobran los 425 euros, y siguen buscando empleo. Han dejado de ser personas asalariadas, para ser un número, que junto a otros muchos suman más de cuatro millones de parados, a los que poco a poco se les termina el paro y el subsidio, y la esperanza.

Algunos de ellos ya forman parte de ese ejército de nueve millones de personas que en nuestro país ingresan menos de 6.000 euros al año y temen que en breve pasaran a ingresar menos de 3.000 euros al año. Temen pasar de trabajadores a pobres, a excluidos sociales, a los que no se les permite ni soñar.

La esperanza la mató el Gobierno con su decisión de situarse al lado de los poderosos, de doblegarse ante los mercados y la remató el 3 de diciembre, el día que decidió que la crisis no podía soportar que los parados cobraran una ayuda de 425 euros, el mismo día que extendió una gran cortina de humo que tapaba todo el cielo que los controladores cerraron.

Y no solo son los trabajadores, son sus hijos. Hay dos millones de niños en Europa, de los cuales el 24,1% vive en España, es decir 482.000 niños y niñas que desde la cuna sufrirán la desigualdad en sus carnes, en sus alimentos, en su educación.

No estamos, afortunadamente, en la Inglaterra que describe Dickens, ni los cuentos de Andersen son otra cosa que cuentos, pero no puedo evitar el recuerdo “la pequeña cerillera”, y la visión de aquella niña descalza que enciende el fosforo que no ha podía vender, para calentarse. Aquella niña apareció muerta de frio, pero eso es un cuento de Navidad que Hans Christian Andersen escribió en el siglo XIX."

http://www.nuevatribuna.es/noticia.asp?ref=43500
Nada más que añadir, solo QUE A QUIEN CORRESPONDA , APORTE SOLUCIONES ; porque esto ya no es tolerable.

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